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La experiencia compartida (III): El miedo

EM
Eduardo Martos
CTO & Software Architect
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Imagen generada con ChatGPT

Imagen generada con ChatGPT Cuando presenté Lapso en 2018, confesé que uno de los motores de mi literatura es el miedo. Tiempo después escribí Desde la entraña, que está escrito de principio a fin desde el miedo. El miedo a la muerte, al olvido, a la soledad y a muchos otros aspectos de la vida.

Este impulso siempre me ha ayudado a crear cosas interesantes, o que a mí me parecen interesantes. Y me ha ayudado también a tomar decisiones importantes en mi vida. En cualquier caso, no ha sido un miedo paralizante ni del todo perjudicial, aunque sí doloroso a veces.

Por eso el mensaje de Dani Sánchez-Crespo, que es una de las personas con más sentido común y la cabeza mejor amueblada que tenemos en España, me ha calado tan hondo. Podéis (y debéis) ver el vídeo completo aquí:

No creo que un vídeo tan lleno de mensajes contundentes y rico en matices pueda resumirse en una frase. Tómese este extracto como una invitación para verlo con atención y analizarlo en detalle:

Lo que no puedes hacer es convertir el riesgo en tu forma de vida.

Llevamos mucho tiempo escuchando que la IA nos va a reemplazar, que nos va a quitar todo el trabajo, sobre lo cual he reflexionado en diversos artículos que enlazaré al final. La naturaleza de este miedo no es el que te ayuda a moverte, sino el que te quiere confundir para paralizarte. Es un miedo agorero, como afirma Dani. Y como él demuestra en el vídeo, es un miedo que debemos ignorar en pos de un optimismo racional basado en la evidencia y en la Historia.

Entonces, ¿hay un miedo bueno, o al menos algo bueno que podemos sacar del miedo? Yo creo que sí. Y creo que, al igual que la empatía o la necesidad de crear, es una característica que nos define como especie.

Gracias al miedo hemos superado barreras, hemos progresado y nos hemos convertido en lo que somos ahora. Y ese miedo nos seguirá transformando, a veces para bien, otras para mal. Sabernos pequeños, vulnerables, ignorantes o perdidos nos ha impulsado a crecer, a hacernos más fuertes, más sabios y a ubicarnos en el mundo. Y aun así seguimos perdidos, seguimos desconociéndolo casi todo, nos sabemos frágiles y no somos más que una mota en un universo infinito. Lo cual es hermoso porque nos dice que nunca habrá una última frontera, que seguiremos evolucionando y descubriendo un mundo prodigioso y llenos de maravillas.

No sé si las máquinas llegarán a sentir miedo algún día. Sé que ahora mismo, en su condición de herramientas, no lo hacen. Pero si llegaran a sentirlo, si llegaran a tener consciencia y verse a sí mismas como seres vulnerables, ¿no nos uniría eso en lugar de separarnos?

Sí, es verdad que da cierto vértigo pensar que muchas de nuestras tareas y ocupaciones, en ocasiones profesiones enteras, se van a reinventar. Pero eso no debería llevarnos a un estado de parálisis. En su lugar deberíamos preguntarnos, como sugiere Dani, ¿qué es lo nuevo que podemos hacer gracias a la IA? ¿A qué nos elevan estas herramientas?


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