Artículo |

🧭 Herederos de lo incierto

EM
Eduardo Martos
CTO & Software Architect
This article is also available in English.

Imagen generada con ChatGPT

Imagen generada con ChatGPT. Los jóvenes de los 50 crecieron con el miedo a la guerra; antes que ellos, el miedo era no tener pan que llevarse a la boca. A los nuestros parece que les ha tocado un miedo mucho menos concreto pero igual de terrible: el miedo a llegar tarde. Tarde a tener una vivienda propia. Tarde a tener un empleo de calidad. Tarde a vivir su propia vida.

Nuestros hijos viven entre el ruido constante. Un ruido ensordecedor que, en muchos casos, es sordo. Un ruido que está hecho de prisa, de inmediatez, de una comparación incesante, todo ello adornado con la sensación de que ha caducado antes de entenderlo. Hay una generación que vio truncado el inicio de su juventud por el COVID, aprendiendo antes de tiempo que la incertidumbre también nos trae lecciones.

Y cuando parecía que empezaban a orientarse, apareció la inteligencia artificial, esa nueva diosa silenciosa que promete hacerlo todo más fácil mientras nos obliga a replantearnos hasta el más mínimo detalle. Y parece decirle a los chavales: “¿Para qué os esforzáis, si yo voy a poder con todo?”

Nunca antes habíamos tenido una herramienta capaz de imitar con tanto acierto el pensamiento humano, ni una época tan obsesionada con medirlo y hacer alarde de ello. El resultado es paradójico: una generación hiperconectada que cada vez está más sola; informada e infoxicada; formada pero sin un lugar donde aplicar lo aprendido.

Y no es su culpa. Les hemos entregado un mundo donde los caminos se actualizan más rápido que los mapas. Y lo peor es que ya ni siquiera sabemos si seguimos teniendo brújula.


🛈 Este texto forma parte de una cadena de autores reflexionando sobre cómo apoyar a las próximas generaciones.

Fui invitado por Mario Acevedo, a quien agradezco la oportunidad de participar en esta serie de artículos. Según el plan inicial, debería haberme cedido el testigo Salvador Lorca 📚, pero creo que el último autor en participar, salvo error por mi parte, fue CS Bermejo. Y la siguiente, según el orden que me indicaron en su momento, será Carol de Bienestar Integral Contracorriente | Mujer Pluma. Puedes leer el primer artículo de la serie aquí.

Estamos ante una conversación tan apasionante como necesaria. Si eres joven, padre, docente, filósofo, un poco de todo, o simplemente alguien preocupado por estos problemas, difunde esta serie de artículos y ayúdanos compartiendo tu perspectiva y tus propuestas.

🕒 Resumen para gente con prisa

Tiempo estimado de lectura del artículo completo: 5 minutos.

No podemos preparar a los jóvenes para un futuro que ni siquiera podemos imaginar, pero sí podemos enseñarles a mantener la brújula humana mientras aprenden a usar la tecnología.

El reto no es dominar la inteligencia artificial, sino seguir siendo personas mientras la usamos: recordar que detrás de cada pantalla hay historias, decisiones y consecuencias. Las herramientas cambiarán, pero los valores con que las utilicen marcarán la diferencia.

Más que un manual, debemos dejarles un pacto intergeneracional: acompañarlos, escuchar, aprender juntos. Por encima de dar respuestas, ayudemos a que formulen las preguntas correctas.


¿Qué podéis hacer los jóvenes?

Imagen generada con NotebookLM

Imagen generada con NotebookLM. Hasta aquí he hablado como padre. Ahora quiero hablaros como alguien que también fue joven y se sintió perdido. Voy a cambiar totalmente el registro y me voy a sentar entre vosotros, aunque ya peine canas. No pretendo ser condescendiente ni parecer molón, o como se diga ahora. Mi única intención es ofreceros la poquita claridad que me otorga el haber avanzado un poco más que vosotros, y no porque sea mejor, sino porque empecé a caminar antes.

Lo primero que os aconsejo es que no intentéis competir con las máquinas. Ya he dicho otras veces que no tiene sentido picarse a hacer sumas con una calculadora o a memorizar todo lo que una base de datos puede almacenar.

En lugar de pensar más rápido, ¿por qué no os esforzáis en pensar con más profundidad y con más propósito? Por más que se os quiera ridiculizar con caricaturas de gente perezosa y vacía, ahí sois especialmente buenos. Y lo sois porque, como todas las generaciones, tenéis un impulso natural de conquista, pero a diferencia de todas las demás, os ha entrado más hambre de demostrar vuestra valía en un mundo que no parece aceptaros.

La IA puede ser más prolífica escribiendo o generando código, pero por su propia naturaleza, no es más auténtica. Os sigue perteneciendo el terreno del sentimiento, de la decisión y de la equivocación. Aprender a convivir con la imperfección será una habilidad más valiosa que dominar un modelo de lenguaje.

Los jóvenes tenéis derecho a no saber aún quiénes sois. Y en una época que os exige tener un plan a los 16, dos carreras, tres idiomas y un máster antes de los 30, reivindicar el derecho a la duda es casi un acto de resistencia.

¡Reclamad vuestro futuro, cread vuestro camino!

Quienes acabéis ocupando puestos de decisión, no olvidéis lo importante que es preocuparse por todas las generaciones, tanto las que ya han cumplido como las que quieren demostrar su compromiso.

Pero no nos equivoquemos. La IA ha venido para quedarse, y usarla no significa rendirse, sino entender sus sesgos y sus límites. Vais a tener que acostumbraros a mantener un diálogo con las máquinas. Y si queréis que os beneficie, tendréis que desarrollar seis habilidades que no se aprenden en TikTok:

  • El espíritu crítico, para distinguir lo útil de lo innecesario y lo verdadero de lo falso.
  • El aprendizaje continuo, para seguir desarrollando habilidades en un mundo donde los cambios se van a ir acelerando sin freno.
  • La compasión y la empatía, las cualidades que definen lo humano.
  • La proactividad, para no delegar lo importante en las máquinas, a seguir tomando decisiones y a no dejaros esclavizar por la comodidad de que te lo den todo hecho.
  • La transversalidad en el sentido humanista. Ahora, la visión de conjunto cobra tanta o más importancia que la ejecución.
  • El sentimiento de comunidad, esencial en un momento en el que la tecnología puede aislarnos. Los seres humanos somos seres sociales, ahora y dentro de miles de años.
  • La resiliencia, para mantener el rumbo incluso cuando el terreno cambie bajo vuestros pies. No tenéis que aguantarlo todo, sólo aprender a doblaros sin romperos, adaptaros sin perder el sentido de quiénes sois. La vida, y más aún en esta era impredecible, premia antes a quien sabe levantarse que a quien nunca se cae.

¿Qué puede hacer el sistema?

El sistema educativo, político y económico sigue anclado en una versión del mundo que ya no existe. Os formamos para profesiones que desaparecerán antes de que terminéis la carrera y luego os culpamos por no adaptaros. Esa narrativa es tan cruel como inútil.

Necesitamos una educación que premie la curiosidad y el pensamiento crítico, no la memorización ni el rendimiento inmediato. Que enseñe a convivir con la ambigüedad, resolver problemas reales y hacer mejores preguntas. Y que incluya la ética tecnológica como una asignatura transversal, no como una nota al pie en los mítines electorales.

El sistema también debe garantizar condiciones materiales mínimas: vivienda, acceso equitativo a la tecnología, y tiempo para vivir. No se puede pedir a una generación que innove cuando apenas puede sobrevivir. No se puede exigir esperanza sin ofrecer estabilidad.

La IA puede ser una aliada en todo esto si se usa bien, por ejemplo personalizando la educación, automatizando la burocracia y reduciendo la carga administrativa, o ampliando el acceso a los recursos. Pero no lo será mientras el foco esté solo en la productividad y no en el bienestar.

El cambio de paradigma será más cultural que técnico. Tenemos que pasar de la lógica del más rápido a la del más humano. Y esto, aunque requiere decisiones políticas, sólo será real si vosotros lo reclamáis. Tomad las riendas. Alzad vuestra voz y exigid lo que es justo. No esperéis a que os lo den, porque sus intereses pueden no coincidir con los vuestros, y cada uno tiene la responsabilidad de crear el mundo en el que quiere vivir.


¿Qué podemos hacer los adultos?

Nuestra tarea no es tanto dar respuestas como acompañar en la búsqueda. Creo que es más importante ser creíbles que parecer infalibles. Mostrar que nosotros también dudamos, que también nos sentimos fuera de lugar a veces frente a esta nueva inteligencia que se mimetiza con nosotros.

Podemos ayudaros escuchando sin ironía, sin juzgar, recordando cómo dolía no ser tomados en serio.

Podemos compartir nuestras limitaciones sin miedo a perder autoridad, porque eso enseña más que cualquier discurso moral.

Y sobre todo, podemos transmitir valores que la tecnología no entiende: paciencia, empatía, silencio y atención.

Educar, hoy en día, requiere prepararos para un mundo que ni siquiera nosotros alcanzaremos a entender del todo. Y eso implica admitir que el futuro, lejos de ser una línea recta, será una amalgama de posibilidades donde lo importante, por encima de las respuestas, será tener claro lo que debemos cuestionarnos.


Un pacto intergeneracional

Quizá el verdadero reto no sea enseñaros a usar la IA, sino** a seguir siendo humanos mientras la usáis**. A recordar que detrás de cada pantalla hay una historia, detrás de cada algoritmo hay una decisión, y detrás de cada error hay una oportunidad de aprender acompañados.

No sabemos cómo será el futuro, pero sí podemos decidir qué tipo de personas queremos que lo construyan. Porque lo que siempre ha definido a una generación, por encima de las herramientas que hereda, son los valores con los que decide usarlas.

No os vamos a dejar manual de instrucciones. Os vamos a dar una brújula y vamos a sentarnos con vosotros, como siempre se ha hecho, para que aprendamos a usarla juntos.

Bonus: Un recurso gratis para vosotros

Imagen generada con ChatGPT

Imagen generada con ChatGPT. Quedarme en las meras palabras es algo cómodo para mí. Escribo esto y a otra cosa. Por desgracia, mi tiempo es limitado, pero puedo usar la tecnología en beneficio de todos y así, de paso, os pongo un ejemplo práctico de lo que hemos hablado.

He construido Vocacción, una orientadora profesional que os ayudará a encontrar la profesión que más os encaje. Usadla como un primer filtro, sabiendo que ninguna de estas herramientas puede sustituir el consejo de un profesional en orientación laboral. La he creado tanto en ChatGPT como en Gemini para que sea más accesible.

🧠 ChatGPT

✨ Gemini